L'Hôtel

Este encantador escondite pertenece a Jasper Conran.  L’Hôtel Marrakech combina la destreza superior de los artesanos marroquíes con muebles antiguos, telas, iluminación y obras de arte de Jasper, algunas de las cuales provienen de las colecciones personales de Bill Willis e Yves Saint Laurent.

Reservas privadas

L’Hôtel Marrakech puede contratarse de manera privada. En él también pueden celebrarse cenas y fiestas íntimas. El riad es el refugio perfecto para un grupo de amigos, una familia o una pareja en su luna de miel. El riad es el sitio ideal para quien desea disfrutar de una gran casa privada sin las responsabilidades del propietario. Ya sea que desee leer a la sombra cerca de la piscina, tomar sol en la terraza en la azotea, disfrutar la variedad de delicadas comidas o aventurarse a la ciudad y sus zocos, todo el mundo tendrá algo diferente de qué disfrutar. A partir de 1777 €.

Patio con jardín

Al ingresar en el hotel se encontrará en el patio con jardín, colmado de bananos, naranjos y limoneros, y será bienvenido por el relajante sonido del agua de la fuente central, rodeada de azulejos zellige. Los pájaros cantores, las rosas y los jardines perfumados abundan en la escena, mientras que las buganvillas y la madreselva cubren los muros enjalbegados en cascada.

Piscina

El jardín también es hogar de una de las pocas piscinas de la Medina. Relájese y nade en la piscina de diez metros (climatizada durante los meses más fríos). Un placer que puede disfrutarse desde la mañana temprano hasta la caída de la noche, momento en que se encienden los farolillos y las velas que envuelven al riad en una atmósfera mágica.

La terraza de la azotea

La terraza en la azotea, colmada de naranjos, higueras y olivos, jazmines, buganvillas, madreselvas y geranios, es el lugar perfecto para relajarse y descansar. Aquí se sirven el desayuno y el almuerzo bajo una pérgola cubierta con cortinas. En otros sectores de la terraza se preparan mesas donde se puede disfrutar del té de la tarde, así como también café y cócteles. Las tumbonas se encuentran sobre una terraza elevada en ladrillos de modo que los huéspedes puedan disfrutar la calidez del sol marroquí.

Hammam

Los huéspedes del hotel podrán disfrutar de los beneficios del antiguo arte del hammam, cuya pieza más antigua encontrada en Marruecos data del siglo VIII. La técnica prácticamente no ha cambiado desde entonces. Relájese y descanse envuelto en la calidez del tadelakt verde. Luego se aplica jabón negro de aceite de oliva sobre la piel y se frota con un guante tradicional kessa antes de sumergirse en agua tibia. A continuación se puede disfrutar de un masaje.

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